La cama asesina

Amaneciendo en Sevilla. Llego a Santa Justa en el primero de la mañana. Maletín en ristre y me dispongo a afrontar otra investigación más de un accidente, sin ser consciente de lo que me iba a encontrar.

Siguiendo mi costumbre me paro en la cafetería de la estación a desayunar. Mientras doy buena cuenta de café y tostada con aceite, ojeo el caso en cuestión. Aparentemente se trataba de un accidente doméstico con algunos tintes extraños. No parecía fuese el caso de mi vida sino mas bien otro de la lista.

Cogí mi maletín de trabajo y salí a la calle, notando rápidamente una agradable temperatura típica de la primavera hispalense. Decidí ir andando a la vivienda donde ocurrieron los hechos, dado que estaba en la misma Avda. Kansas City, aunque muy alejada, casi en el extremo de ésta. Caminaba y mientras, iba viendo el despertar de una gran ciudad, con especial atención a los ciclistas y patinadores que me pasaban rozando por el carril bici.

En el rellano del edificio me esperaba una señora de mediana edad con semblante triste. Tras las oportunas presentaciones subimos en ascensor al piso en cuestión. Se trataba de un octavo, de aspecto espacioso y bien proyectado, exterior y luminoso. Tres habitaciones, todas ellas perfectamente amuebladas.

La señora en cuestión comienza a relatarme los hechos:

El piso era de su madre, una anciana octogenaria pero con muy buena salud, la cual vivía sola y se arreglaba muy bien porque estaba en perfecta forma física y psíquica.

Todas las mañanas su hija le llamaba para ver que tal estaba y charlaban unos minutos, pero un día le llamó y ya no contestó. Volvió a insistir e insistir y, nada, no había respuesta. Nerviosa llamó a su marido y se dirigieron a la vivienda. Con gran sorpresa se dieron cuenta que la llave de la vivienda estaba echada por dentro. Abrieron la puerta con otro juego de llaves y entraron.

Empezaron a llamar a su madre, recorriendo toda la vivienda, y nadie contestaba. ¿Cómo podía ser que no estuviera allí, cuando la puerta estaba cerrada por dentro?. Miraron en cada habitación, baños, cocina, salón, terraza, sin resultado.

Empezaban a ponerse nerviosos y sin saber qué hacer cuando el marido fijó sus ojos en una cama mueble, junto a la pared de la habitación de invitados que tenía la ventana abierta de par en par. Le llamó la atención que dicho mueble no estaba completamente cerrado, asomaba un poco de tela, que podría ser de la sábana de la cama. Sin dudarlo dos veces la abrió. Para ello necesitó emplear toda su fuerza dado que parecía haberse enganchado el mecanismo de apertura. Cuál fue su sorpresa cuando se encontró en su interior a su suegra lista de papeles.

Explicación técnica:

Como consecuencia de los tan populares en estos días, recortes de costes en la producción, el fabricante decidió suprimir, en un nuevo modelo que sacó al mercado, un bulón de seguridad que encastraba en el mecanismo de apertura y cierre de la cama, cuando esta permanecía abierta en su totalidad.

Dicho modelo fue distribuido por tiendas minoristas del sector en toda la UE hasta el conocimiento de este accidente.

Todo apunta a que cuando la señora dormía plácidamente en su cama mueble, al dar varias vueltas, se posicionó justo en el borde interior del somier/colchón de la cama, momento en que esta se cerró, quedando aprisionada dentro de la estructura del mueble. De acuerdo con la autopsia, la fallecida presentaba síntomas claros de asfixia.

Conclusión:

Tened cuidado en qué cama dormís porque no se pudo llevar a cabo una retirada completa del producto, dado que muchos de los comercios minoristas a los que el fabricante había vendido dicho modelo, con motivo de la fuerte crisis económica que hemos sufrido estos últimos años, cerraron, sin posibilidad de localizarles, ni tampoco a los consumidores finales que las adquirieron.

Espero que a partir de ahora, antes de utilizar una cama mueble, os fijéis en su sistema de anclaje y si no lo tenéis claro ¡mejor no probarla!.

La profesión de investigación de siniestros en la que desempeño desde hace más de veinte años me ha permitido aproximarse a muchos horrores y errores que proporciona el actuar humanos y los ingenios que inventamos. Os seguiré contando casos reales que he investigado, ya no solo por curiosos sino también porque así se puede ayudar a que no se vuelvan a repetir, y menos en nuestro entorno.

ES